Historias de Estilismo — Las citas que se te escapan mientras tienes las manos ocupadas

Peluquerías · El teléfono mientras trabajas

Historias de Estilismo

Estás a mitad de un tinte. Suena el teléfono. No puedes parar: tienes las manos llenas, guantes puestos y una clienta en la silla esperando. El teléfono suena tres veces, cuatro, y se calla. Y piensas: «ya llamará».

A veces llaman. Muchas veces, no.

Esa llamada que no cogiste no era una molestia: era una cita. Y la persona que estaba al otro lado, casi siempre, no se queda esperando. Llama a la de al lado.

Lo que cuesta una llamada perdida

Hagamos la cuenta sin dramatizar. Imagina que se te escapan tres consultas a la semana por no poder atender el teléfono. No todas se convertirían en cita, pero pongamos que dos sí. Con un ticket medio de 35 €, son 70 € a la semana. Al mes, unos 280 €. Al año:

Solo por llamadas que no pudiste coger
+3.000 €/año
Y eso es solo lo que ves: no cuenta a la clienta nueva que se quedó en otro salón, ni el servicio grande que alguien dejó para «otro día» que no llegó.

El hueco que deja esa cita perdida es una silla parada. Y una silla parada no se recupera: esa hora no vuelve.

Por qué te pasa (y por qué no es culpa tuya)

Aquí está la trampa: no puedes hacer un corte y atender el teléfono a la vez. No es desorganización ni dejadez. Es físicamente imposible estar con las manos en el pelo de una clienta y, al mismo tiempo, coger llamadas, contestar mensajes y apuntar citas.

Las grandes cadenas lo resuelven poniendo a alguien solo en recepción. Tú no tienes ese lujo: eres quien corta, quien tiñe y quien coge el teléfono. Cada vez que suena, te toca elegir entre la clienta que tienes delante y la que intenta llegar. Y casi siempre eliges bien: a la que está en la silla. El problema es que la otra se pierde.

Qué puedes hacer ya

No hace falta cambiar tu forma de trabajar. Hace falta que las citas dejen de depender de que tú puedas coger el teléfono en ese momento.

Cómo lo resolvemos en NordStar

Esto es justo lo que hace nsoConcierge: un asistente que atiende los mensajes de WhatsApp, da las citas y manda los recordatorios por ti, mientras tú trabajas. La clienta pide cita como si te escribiera a ti; recibe respuesta al momento, a cualquier hora; y tú te enteras sin tener que soltar las tijeras.

No sustituye tu trato cercano: lo protege. Te quita de encima el teléfono justo cuando más estorba y te deja hacer lo que se te da bien, que es atender a quien tienes delante.

Calculadora de la silla vacía

¿Cuánto te cuesta a ti?

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